Tras un largo periodo de lucha, aversión y marginación, en los años 70 aproximadamente, la Implantología Oral empezó por fin a despertar un fuerte interés en numerosos profesionales autónomos y en algunos visionarios representantes de la Odontología Oficial.
De esta manera, se multiplicaron las diferentes metodologías de implantes y, por consiguiente, los congresos nacionales e internacionales de éxito.
Además, para el mercado del sector odontológico, muy atento a las evoluciones y a las novedades, se abrieron nuevos horizontes comerciales, llenos de esperanzas y promesas para los futuros y posibles beneficios relacionados con la venta de materiales necesarios para aplicar los diferentes sistemas de implantación.

Por un lado, este cambio trajo esperanza a las fuerzas, agotadas ya, de los idealistas que, a pesar de la difícil situación, tenían fe en el futuro de la implantología oral; por el otro, se produjo una gran confusión de intereses extracientíficos que influyeron durante años en el progreso y en el éxito oficial de esta avanzada superespecialidad.
De hecho, en el intento de un intenso y poco inteligente incremento comercial, desarrollado sin la necesaria y óptima formación de los usuarios, tanto a nivel quirúrgico como protésico, los fracasos se multiplicaron y, como se había previsto, acabaron por ser analizados en clínicas universitarias y hospitales.
Las reacciones negativas de la Odontología oficial y de la Cirugía Maxilofacial frente a esta combinación mercado/pseudociencia fueron tan violentas que decidieron excluir de sus congresos los sistemas de implantología y a sus autores.
Se produjo una clara dicotomía entre los profesionales autónomos que siguieron con sus congresos y los universitarios y maxilofaciales que impidieron, en sus eventos científicos, cualquier tipo de intervención en la implantología intraósea.

Aunque con mucha prudencia, esta aversión general no la compartieron las universidades de Modena, dirigida por el profesor Benito Vernole, Pisa, dirigida por el profesor Renato Bandettini, Milán, dirigida por el profesor Oscar Hoffer y Parma, dirigida por el profesor Rusconi, en la que enseñaban los profesores Ugo Pasqualini, Sebastiano Lo Bello y Nazario Marini.
En 1975, en el Congreso de Kyoto, Sebastiano Lo Bello, consciente del daño causado al desarrollo mundial de la implantología oral por estas dos posiciones antitéticas, y exasperado por el aspecto poco digno que estaban asumiendo las relaciones científicas y los congresos orientados solo al contexto económico, propuso la creación de una asociación internacional con un objetivo estrictamente científico.

Tras una primera reunión informal, en la que Lo Bello expresó las razones y la necesidad de una información libre e independiente y se propuso preparar el estatuto de la asociación, la idea fue apoyada por los implantólogos más conocidos e íntegros de la época.
Así, el Congreso de Cirugía Maxilofacial de Ortisei en 1976, presidido por universitarios y maxilofaciales, aceptó, después de años y por primera vez, la implantología en calidad de socio de la organización y de las relaciones científicas.

En 1978 la nueva asociación propuesta por Sebastiano Lo Bello se ratificó oficialmente con el nombre IRCOI – INTERNATIONAL RESEARCH COMMITTEE OF ORAL IMPLANTOLOGY y empezó con éxito su tarea de información científica a nivel internacional.

En la cúpula de la asociación fueron elegidos:

Prof. Sebastiano R. Lo Bello – Presidente Internacional de IRCOI
Prof. Ugo Pasqualini – Presidente de IRCOI Italia
Prof. Amedeo Bobbio – Presidente de IRCOI Brasil
Dr. Serge Brauner – Presidente de IRCOI Francia
Dr. H.G. Jakobs – Presidente de IRCOI Alemania
Dr. Samuel Tadros – Presidente de IRCOI Kuwait
Dr. Anthony Ricciardi – Presidente de IRCOI EE. UU.

Se aprobó el estatuto y sobre todo se estableció la regla fundamental e inderogable de la total independencia de la asociación de cualquier implicación comercial que superara los normales patrocinios de los congresos.
Además, se estableció una acción didáctica necesaria para la preparación profesional de los asociados IRCOI sobre los tipos de implantes existentes más conocidos, así como la recogida de datos estadísticos sobre los resultados obtenidos.
Los congresos, además, se abrieron a todos, previa visión por parte de una comisión científica de un breve resumen y del material iconográfico adjunto, únicamente para la tutela de la información científica seria y adecuada.

Naturalmente, esta independencia creó graves dificultades en la gestión económica de la asociación. Sin embargo, estas dificultades a menudo se superaron con entusiasmo gracias a la intervención, directa y personal, de los directores y de muchos asociados.
A lo largo de los siguientes 24 años hubo numerosas rotaciones en los cargos internacionales y nacionales, se constituyeron otras secciones nacionales como Israel, Grecia, Reino Unido, Argentina, Yugoslavia, India, Arabia Saudí, Cuba, Chile y Rumania, e IRCOI se hizo promotor de memorables eventos de alto nivel científico.

Es posible que no se hayan alcanzado todos los objetivos programados, pero de lo que IRCOI puede estar especialmente orgullosa es de que ha sido la única asociación que ha sobrevivido durante 26 años con plena autonomía económica y que, a través de los numerosos eventos científicos, se ha presentado ante los usuarios de la odontología como una constante garantía de los principios fundamentales para los que nació; principios correctos, sobre todo de información y didáctica, sin fines comerciales y abiertos a todas las ideas e investigaciones dignas de este nombre.

IRCOI vuelve a proponer hoy su acción de información y formación con renovado vigor, gran ahínco y un trabajo capilar por parte de un Comité provisional de renovación, compuesto por un grupo de jóvenes y expertos implantólogos coordinados por los profesores Lo Bello y Cataldo.
De hecho, ya se está progresando en la organización del 18° CONGRESO MUNDIAL DE IRCOI que tendrá lugar en la fastuosa residencia borbónica (residencia de verano) en CASTELLAMMARE DI STABIA el 31 Mayo, 1 y 2 de junio de 2012..

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